miércoles, 27 de junio de 2012

GRUNGE


Era temporada lluviosa hace algún par de años, Tez hijo único de un matrimonio recién divorciado, tenía 14 años y vivía en una casa pequeña al Oeste de la ciudad con su madre Victoria; a diferencia de Mori el padre de Tez que había vuelto a formar otro núcleo familiar con una nueva Amante más joven y con una visión de la vida más fresca que la de Victoria.
Una tarde nublada Tez salió como de costumbre con un par de amigos, tenía el hábito de no comunicarse con mucha frecuencia con sus padres y ese día no fue la excepción, se hicieron las ocho de la noche y Tez se encontraba sentado en una esquina a unas pocas cuadras de su casa, Kero uno de los amigos de la niñez de Tez hablaba acerca de los adultos.
-          Siempre subvaloran el poder de entendimiento de un menor, nunca nos hacen caso, resuelven todo con sus reglas absurdas, ponen de ejemplo siempre su moral intachable y no escuchan una propuesta fresca más acorde con la realidad del presente, los tiempos han cambiado y las personas ya no solucionamoslas cosas  de la mismas forma que lo hacían en su época.
Tez se preguntaba únicamente porque sus padres habían decidido separarse, no entendía que pasaba con esas historias de Amor que de pequeño le contaban, no sabía si ese sentimiento que su propio padre le había descrito y enseñado era real o solo palabras bacías que el mismo no lograba entender, solo podía comprender el compromiso, esto era debido a que su madre era una mujer de muy pocos amigos, dedicada a su profesión, entregada al trabajo; esa noche Tez había llegado a la conclusión de que tenía que hablar con su madre al respecto, no podía concebir la idea de vivir algo que no alcanzaba comprender.
Al llegar a casa esa noche, noto que ya las luces estaban apagadas, señal de que su madre Victoria estaba dormida, entro a la sala de la casa decidido a hablar esa misma noche con su madre para aclarar sus dudas, al entrar al cuarto donde solían estar sus padres hasta  hace un par de meses, noto que su madre estaba acostada del lado de la cama de su papa Mori, vestida con su ropa y profundamente dormida, no insistió en hablar esa noche y sin más se dirigió a su habitación reformulándose las inquietudes que a la mañana siguiente le expresaría a su Madre.

Al amanecer el día siguiente el chico se encamino de nuevo a hablar con su madre, al volver a observar a la mujer en la misma posición de la noche anterior supo lo que había sucedido, no dijo palabra, hizo su propio desayuno y se marcho a otro día mas de estudio.
Regresando a casa tomo el teléfono y llamo a la actual casa de su padre.
-          Papa eres tu? Llamaba para tener una plática contigo, quisiera saber, quiero que me expliques que paso entre tú y mama, es ahora y todavía no logro entender por qué la dejaste, me parece una mujer excelente, no me ah dejado de poner cuidado, todos los días va al trabajo y cumple con sus funciones en el trabajo al igual que con migo.
Mori el padre de Tez se encontraba al otro lado del teléfono escuchando todo lo que su hijo decía, el adulto insatisfecho con sus decisiones no tuvo el valor para tomar el teléfono y contestarle a su hijo, durante un largo rato escucho las palabras de su hijo acerca del amor y la falta que le hacia escuchar sus historias, el viejo hombre se quedo con las palabras de su agoviado hijo y tomo mas de una hora en armarse de suficiente valor para afrontar los problemas que habia dejado en aquella casa donde vio crecer a su hijo.
Se encamino a su antigua vivienda, al llegar se detuvo a mirar una terraza donde solía jugar con su hijo y algunas tardes tomar una siesta en una hamaca después del almuerzo, entro a la aparentemente abandonada casa, abrió la puerta de la habitación del hijo, lo encontró sentado frente a una nota.
-          Esta decia. Papa, se que tal vez no fui el mejor hijo, no me exprese bien, no me destaque académicamente, generalmente no levante cabeza ante las adversidades y te quería decir que te amo, te amo tanto a ti como amo a mama, pero ante la falta de respuesta que tú me diste decidí ir a buscarla, espero que algun dia nos volvamos a ver todos juntos, te dejo un pasaje a nuestro destino en la habitación de mama en las manos de una amiga.
Al entrar a la habitación del matrimonio destrozado observo dos cadáveres, su antigua esposa Victoria que vestía una de las camisas que el solía usar en sus días de descanso, yacía en la cama con las lagrimas ya secas en sus mejías, y Kero el mejor amigo de Tez quien prometió acompañarlo en su viaje tenía un opacado cilindro cobrizo aun con el aroma fresco de la recién partida a un largo viaje, donde no se conocía aun el paradero.

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